Adaba, como cualquier método, se sustenta sobre ciertas ideas fundamentales. Es difícil poder resumirlas todas, ya que -de alguna manera- configuran un trasfondo no siempre explicitado. No obstante es necesario entender al menos las más importantes, para captar cuál es la “filosofía” detrás de la técnica.

Acá presentamos algunos de esos principios:

Un Orden y un Sentido

En Adaba existe la creencia en un orden y una trascendencia que algunos llaman Dios, otros Amor y otros la Gran Realidad; en general, se le identifica con la luz y con la consciencia. Desde esta mirada espiritual, se trabaja bajo la idea de que somos almas que estamos evolucionando en un tránsito hacia esa consciencia superior. La sanación así es una herramienta que nos permite –a través del despertar de nuestra “Mente Profunda”- poder conectar con dicha Realidad, lo que se expresa a su vez, en alcanzar el bienestar y la felicidad. Adaba propone que todos los seres tienen derecho a esta felicidad y su fin es aliviar y liberar a todos los seres del sufrimiento, no habiendo la idea metafísica de un mal absoluto. Tan solo –y como parte de un orden natural- Adaba concibe la existencia de “la oscuridad”, la cual es inherente a la vida misma. La oscuridad –aquello que a en escala humana se nos presenta como lo que se aleja de la Conciencia y el Amor, presenta un tipo de “frecuencia energética” particular, y está habitada por seres y entidades también particulares. En el lado luminoso –por su parte- hallamos frecuencias energéticas altas, donde Adaba reconoce la existencia de Guías y Ángeles, espíritus de luz con los cuales los sanadores trabajan codo a codo.

Un Universo de Energía

Adaba trabaja sobre la idea de que el Universo es un mar de energía, y está formado por muchos planos de realidad de los cuales percibimos sólo una pequeña parte. Nuestra mente está en conexión con ese universo y podemos influirlo a través de nuestra intención y nuestro pensamiento. Esto es lo que se conoce como Magia, que no es otra cosa que la relación de correspondencia (e interacción) entre el Universo y nuestra mente o psique. Esta correspondencia ha recibido muchos nombres como Sincronicidad, Ley de Atracción, Pensamiento Cuántico, etc. y en pequeña escala es lo que permite al sanador operar sobre el paciente.

Siguiendo con la idea de un Universo de pura energía, Adaba explica que existe un espectro de vibración que va desde las altas frecuencias, de naturaleza más divina y amorosa, a las bajas frecuencias, de naturaleza más oscura y dañina para el ser humano. Aunque pueda parecer metafísica, todo este espectro es muy tangible para el sanador desde el momento en que es parte de su práctica diaria. Las distintas frecuencias que en él configuran planos de realidad y percepción, por entero resultan dotadas de vida: en ellas hallamos seres e “inteligencia” que para el sanador –en especial el avanzado- cobran plena realidad.

Muchas Vidas

En el contexto de Adaba, la existencia de muchísimas vidas a lo largo de las cuales nuestra alma va encarnando y adquiriendo aprendizajes, se asume como una verdad indiscutible. Más que un dogma, resulta algo completamente empírico, ya que el registro y la “memoria” (en cuanto información) de las sucesivas encarnaciones se encuentra en el propio Campo Energético, tal y como un árbol guarda la huella de cada año que ha vivido. Durante las sesiones afloran recuerdos, ya sea como imágenes o –lo más común- como sensaciones que a veces son muy definidas. Es asombroso que sin proponérnoslo conscientemente, la evidencia de vidas anteriores se nos presenta como parte del proceso de sanación. El paciente puede partir de algún problema que le ocurre en la actualidad, pero inmediatamente ese hecho toma perspectiva y conecta con lo que ocurrió en otra(s) vida(s). Porque lo sucede es que el Campo Energético como imagen de nuestra Alma, es siempre eterno, –aún habiendo vivido en épocas y lugares distintos- los patrones psicológicos y conductuales tienden a repetirse. Dentro de lo mismo, las estructuras que hallamos a nivel del Cuerpo Energético a menudo es claro que no guardan directa relación con nada de esta vida. Son restos energéticos (emocionales y de pensamiento) de una vida que alguna vez fue, y que a veces en la actualidad no hacen otra cosa que estorbar.

El tema de las múltiples vidas ha sido ampliamente tratado y documentado, y los interesados pueden leer las obras del Dr. Brian Waiss, entre muchos otros autores, para conocer más al respecto. En el contexto de Adaba sólo interesa porque –como parte del proceso de curación emocional y energética de una persona, la huella dejada por las muchas vidas que ha vivido a menudo está cargada de dolor y daño, que es necesario trabajar para hacer que la persona recupere su salud.