Debido a que es un método de tratamiento distinto a los aceptados por la medicina alópata y la psicología «científica», Adaba queda clasificada dentro de las llamadas “terapias alternativas en salud”. Sin embargo, esta denominación resulta a veces demasiado amplia, ya que agrupa disciplinas tan distintas como el Reiki, la acupuntura, la aromaterapia, las hierbas y la sonoterapia, sólo por mencionar unas pocas.

Debido a tal pluralidad, podría decirse que en el mundo de lo «alternativo», hoy en día todo puede ser. En cuanto se pueda observar “algún beneficio” para el bienestar físico o anímico de la persona, cualquier actividad o cosa puede llegar convertirse en terapia. Lejos de ser criticable, esto habla de que existe una diversidad nunca vista de opciones para quien quiera crecer y mejorar.

El problema se presenta cuando se trata de solucionar un problema grave o complejo de salud. Si hablamos de problemas psicológicos, por ejemplo, un trastorno alimenticio, un cuadro angustioso agudo, o una depresión mayor con ideación suicida que tiene a la persona en riesgo vital. ¿Qué hacer en esos casos? ¿Trataríamos a la persona con masajes y hierbas? ¿Le solucionamos su problema con Reiki… acupuntura quizás? ¿Lograríamos solucionar una crisis ansiosodepresiva usando cristales o sonidos?

Por supuesto a algunas personas les irá bien mientras que a otras no. Alguien podría sanar usando métodos como los descritos, pero lo usual es que sean lentos y de efecto acumulativo. Si la urgencia es grande, o el cuadro tiene una complejidad psicológica mayor, las estadísticas de éxito acompañan poco. Por ejemplo, todo el mundo sabe que la meditación hace bien, pero si alguien tiene una angustia que literalmente «se lo está tragando», ¿podrá meditar? O ¿acaso el yoga será una solución frente al problema de alguien que siente menoscabada su autoestima? ¿O que siente pena constante y sin motivo?

Adaba es distinto debido a que trabaja directamente en las causas estructurales (y no funcionales) de los problemas psicológicos, ubicadas en el Campo Energético. Al modificar esas conformaciones, alterando el tejido sutil en el campo, logra resultados rápidos y sustanciales. En una sola sesión, puede disminuir síntomas severos de angustia a menos la mitad, igual que pensamientos obsesivos o incluso delirantes. Pero también a largo plazo consigue resultados extraordinarios, corrigiendo pautas de pensamiento y emoción persistentes y resistentes a tratamientos previos.

Es asombroso cuando los pacientes reportan mejorías en poco tiempo, que no habían logrado con años de asistir a psiquiatras, psicólogos y terapeutas de todo tipo. Adaba, en ese sentido, es radical y –dado que es un método aún poco extendido y relativamente joven- probablemente está en un punto en que recién se comienzan a explorar sus posibilidades.

Lo característico y diferenciador de Adaba como sistema de sanación, radica casi siempre en su grado de efectividad, rapidez, profundidad y alcance. Posee un amplio espectro de aplicación, al abarcar desde un simple dolor de cabeza –por ejemplo- a un trastorno depresivo u obsesivo mayor, e incluso modificar con éxito rasgos de personalidad que los especialistas consideran estructurales (inmodificables). No obstante esa amplitud, no hay merma en la especificidad, ya que en cada caso existe un claro diagnóstico con una explicación precisa tanto de las causas como del plan de acción a seguir.

El halo “místico” que envuelve a muchas de las terapias alternativas –a veces expresado en imágenes de mundos llenos de luz y armonía, con «arco iris, delfines y lotos»- acá aplica muy poco. Cualquier estética orientalista, chamánica o hippie –común en el mundo “alternativo” y “new age”- también resulta ajena. Adaba hace más bien una apuesta austera centrada en lo esencial, y considera muchas de esas imágenes como distracción. Es cierto que se trabaja con energías y fuerzas espirituales, pero por lo mismo se trata de cosas muy concretas y lejanas a cualquier estereotipo.

En la práctica, las sesiones de Adaba suelen ser fuertes emocionalmente, y a menudo sacan fuera toda la «oscuridad» del paciente (en términos energéticos y psicológicos). Si la expectativa es una terapia «suave y relajada», es probable que la desilusión sea grande porque –al igual que en la psicoterapia- se trata más bien de hacer un «trabajo», con todo lo que eso implica. Trabajar puede ser lo más apasionante, entretenido y satisfactorio del mundo, pero muchas veces, y por lo mismo –según la dificultad y complejidad de la tarea-, implica esforzarse y pasar penurias.

El enfoque de Adaba es más bien clínico y más parecido a una «sanación de trinchera» que a cualquier encuadre en donde la precisión, la efectividad y la rapidez son poco valoradas. Es una regla del método usar el criterio de que “si en una semana el paciente no siente aún algún cambio concreto, es que algo mal está ocurriendo con esa terapia, o bien no es la vía adecuada para solucionar su problema específico”.

En general, Adaba no es contraria a ninguna terapia, más bien las considera complementarias. Por ejemplo, una terapia que es la preferida de la mayoría de los sanadores, es la Terapia Floral (véase Adaba y las Esencias Florales). La acupuntura, la TFT, los masajes y el Reiki también destacan entre los practicados por algunos sanadores de Adaba.